13/01/16

Valkiria: objetivo, matar a Hitler

13/01/16

Es ese de la foto, el de la izquierda, el que está tan recto y tranquilo. Se llamaba Klaus von Staffenberg, era alemán y tenía 36 años. 

Bundesarchiv, Bild 146-1984-079-02 / CC-BY-SA 3B
Quiso cambiar el rumbo de la Historia... tal vez por Alemania, o tal vez tan sólo por salvar su pellejo, nunca lo sabremos. Pero para él, cualquier cosa, por arriesgada que fuera, resultaba mejor que callar o mirar para otro lado. Por eso decidió que tenía que hacer algo... Pero qué...¿Con qué objetivo? El más difícil. Matar a Hitler. Y estuvo a punto de conseguirlo. Esta es la historia de Staffenberg y su plan: esta es la operación Valkiria.

Bundesarchiv, Bild 146-1972-025-10 / CC-BY-SA 
Su carrera militar había sido meteórica. Destinado al norte de África, donde la Italia fascista comenzaba a perder terreno frente a los británicos, se vio en medio de un bombardeo, fruto del cual perdió un ojo, su mano derecha y dos dedos de la izquierda. Tras recuperarse, y pasado el ecuador de la guerra, comenzó a ver claro, como otros lo habían hecho antes, que Hitler llevaba al país al desastre. Como Jefe del Ejército de la reserva, él tenía acceso directo al Führer. Y así comenzó a tejer una red de contactos que pudieran sumarse a la idea de un atentado. Pronto entendió que el sería la araña, el artífice, el terrorista que debía matar a Hitler... para sucederlo y negociar inmediatamente el final de la guerra.

Hitler, junto a miembros de su Estado Mayor y personal de confianza... bueno, aparentemente.
Bundesarchiv, Bild 183-R99057

Eligió el 20 de Julio de 1944. Ese día había una reunión de Hitler con sus oficiales en el cuartel general del Führer. Stauffenberg entró decidido y con paso firme, a sabiendas de que se iba a jugar el pellejo. Con él llevaba un maletín de trabajo con una bomba oculta. Lentamente se fue metiendo entre los asistentes y, con disimulo, lo colocó en el suelo, cerca del lugar que ocupaba Hitler... Con la excusa de una llamada telefónica, abandonó el lugar y, con el ruido de una explosión al fondo que le retumbaría hasta su muerte en los oídos, emprendió de inmediato su huida.

La segunda parte del plan consistía en llegar a Berlín y asumir el poder con un golpe de estado... Pero alguien allí dentro, había movido el maletín hasta ponerlo bajo la mesa, más lejos de la posición central en la que había sido colocado. Y en minutos, la noticia ya estaba en los medios. Habían atentado contra el Führer, y había muertos. Pero ninguno de ellos era Adolf Hitler... 

Plano con la ubación de los asistentes a la reunión en el lugar del atentado. CC BY-SA 3.0 


Stauffenberg fue detenido y fusilado a las pocas horas, junto a tres militares cómplices. Su familia fue arrestada al completo y repartida en diferentes cárceles y campos de concentración, pudiendo finalmente sobrevivir. El mayor de sus cinco hijos tenía solo diez años cuando vio por la tele y en directo la noticia del atentado, mientras su madre guardaba un silencio abrumador, que todavía recuerda. Al igual que las palabras que ella eligió para explicarle lo sucedido y lo que estaba por venir: "Fue papá; creía que debía hacerlo por Alemania".

Hoy, esta noche, ahora mismo, ponen precisamente en el canal FDF la película "Valkiria", del año 2008 y basada en estos hechos, no demasiado conocidos. Qué buena forma de acabar el día... ¿no?
Clic para ver el tráiler


A Ana S., por regalarme hoy esta entrada de tele-cine.

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