10/12/15

El Puente de los Espías: la Historia en la que se basa Spielberg

10/12/15

Las mejores historias ya están escritas. Sólo hay que saber buscarlas, y casi siempre permanecen esperando ahí fuera, en algún lugar tocado por la Historia. Esta vez, el director Steven Spielberg la encontró en plena Guerra Fría, cuando el mundo parecía abocado a una 3ª Guerra Mundial entre la URSS y EEUU, dos potencias opuestas en todo, salvo en una cosa: en demostrar al mundo que eran más y mejor que su rival. De ese período rebosante de tensiones surge la increíble historia en la que se basó Spielberg para tejer su última película... con las costuras de un avión derribado, de dos espías enemigos, de un Berlín dividido y, sobre todo, del don de la humanidad. Humanidad, frente a patriotismo barato de himno y bandera. Queréis conocer la historia?

A la izquierda, el cartel para España; a la derecha, el cartel para EEUU
Habían pasado 15 años del final de la Segunda Guerra Mundial y Alemania estaba tan partida en dos como el mundo. A un lado, la Alemania capitalista (RFA); al otro, la Alemania comunista (RDA). Y como una isla en medio de esta última, la capital, Berlín, donde la división se repetía y estaba a punto de plasmarse con un muro. La desconfianza era tan brutal entre ambos bloques (capitalistas y comunistas), que comenzó una carrera loca por espiar al contrario. Y en ese carrera es donde surgió el U-2 que derribaría la URSS... U-2... Exacto. Como el grupo de rock, que tomó el nombre de la banda precisamente de este avión.

Un avión U-2 en vuelo. Vía


Era un avión espía. Tenía unas alas enormes, tan largas que precisaban de apoyo cuando el avión estaba en pista o despegaba. Era una especie de planeador a reacción pensado para volar a más de 21.000 metros de altura (un avión de pasajeros roza los 12.000), donde se creía que ni radares, cazas, o misiles tierra-aire podrían verlo o alcanzarlo. A tanta altitud, la experiencia para el piloto era impresionante.

¿Quieres subirte a un U-2?

Como véis, el piloto podía distinguir perfectamente la curvatura de la tierra, el inconfundible color del horizonte cuando uno se encuentra ya entre el cielo y el espacio exterior o incluso a los cazas enemigos revoloteando frustrados, varios miles de metros más abajo. Por eso, Francis Gary Powers, piloto escogido por la CIA, necesitó volar aquel día con un traje especial, capaz de suministrarle oxígeno y de impedirle la muerte en caso de despresurización de la cabina.

El piloto del U2 derribado y capturado por la URSS, en 1960. Vía
El objetivo del U-2 y su piloto era muy claro, pero para ello era necesario violar secretamente el espacio aéreo de la URSS, algo que se considera un acto de guerra en cualquier país (hace unas semanas Turquía derribó un caza ruso alegando esto). Por esta razón, fue el propio presidente de Estados Unidos quien dio el permiso definitivo para que el avión despegase. Una vez en el cielo, la finalidad era cruzar la URSS de Sur a Norte y fotografiar en detalle 3.200 kilómetros de terreno, valiéndose de las avanzadísimas cámaras panorámicas oscilantes con las que Polaroid había equipado al avión. 

Fotografía tomada desde un U-2 en el vuelo que demostró en 1962 la existencia de misiles soviéticos en Cuba. Vía

Eran las seis de la mañana cuando el U-2 despegó de una base aérea secreta en Pakistán, el 1 de Mayo de 1960. Lo que no sabía el piloto, ni la CIA, ni Eissenhower (entonces presidente de los EEUU) era que la URSS ya era capaz de detectar estos vuelos y que había estado trabajando en un misil capaz de alcanzarlo desde tierra. Por eso, en cuanto Powers penetró en el espacio áereo soviético, fue rastreado por los rusos, se avisó al presidente Kruschev, y fue este mismo el que dio la orden de derribarlo. El misil impactó de lleno a casi 22.000 metros de altura, el avión perdió ambas alas, y el aparato se precipitó en una vertiginosa caída libre hacia el suelo.

Kruschev, dirigente de la URSS durante el incidente del U-2, visitando los restos del avión derribado. Vía
El piloto sobrevivió. Durante la caída, intentó activar el detonador que servía para destruir las cámaras y la película fotográfica, pero no fue capaz de alcanzar el interruptor. A 9.000 metros de altura tuvo que eyectarse de la cabina, y a 4.500 logró abrir el paracaídas hasta lograr aterrizar cerca de una granja, donde varios campesinos, al ver que era piloto extranjero, lo retuvieron hasta la llegada de las autoridades. Podía haberse suicidado, usando el alfiler con veneno que llevaba oculto en un falso dólar de plata, pero no lo hizo. Seis horas después, Powers estaba ya bajo interrogatorio en Moscú. Y la Guerra Fría, volvía a calentarse peligrosamente...

Portada de la revista Time en EEUU, quince días después del incidente. Vía
Estados Unidos intentó jugar al despiste y anunció que era un vuelo civil, que el piloto se había perdido, y blablabla... Pero la URSS tenía el avión, con sus cámaras, con su película fotográfica, con su mecanismo destructor por usar y, oh sorpresa, con su piloto vivo y absolutamente íntegro. Eissenhower tuvo que terminar reconociendo los hechos y Powers fue llevado a juicio en Moscú. El tribunal lo sentenció a 3 años de prisión y 7 de trabajos forzados. Pero a los dos años, un hilo de esperanza comenzó a dibujarse...

Fotograma de la película El puente de los espías, en el que se recrea el juicio al piloto del U-2. Vía
El mundo era un nido de espías. Por eso la solución apareció inesperadamente cuando alguien propuso la posibilidad de canjear a Powers por el espía soviético Rudolph Abel, que había sido detenido y condenado en Estados Unidos tres años antes. Y esto es lo que Spielberg teje y cuenta como nadie. Cómo se llegó a este punto, cómo se fraguó una negociación que parecía imposible y cómo se dio el desenlace el día en el que el intercambio debía producirse, en un Berlín ya cruelmente dividido por el Muro y por las armas de quienes lo custodiaban. Justo ahí, en el Puente Glienicke, aún hoy conocido como El Puente de los Espías.

El llamado Puente de los Espías, durante la Guerra Fría. Vía
Fue ahí donde se encontraron ambos bandos... Y es ahí donde nos espera Spielberg con todo.
Como en las buenas historias... Como en las buenas películas.

Por eso, nos fuimos al cine!

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4 comentarios

  1. Anónimo11/12/15

    Pois Miguel...con esta pedazo historia...xa estou tardando en ir ver esa peli...Spielberg agardaranos con toda esta boa historia, pero está entrada non se queda atrás! S.

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    1. Seguro que che gusta! Non hai nada como verse ou sentirse no miolo da Historia para entendela, disfrutala e aprendermos algo dela.

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  2. Moitas grazas por contar con nós ainda que por desgraza non nos des clase este ano. Estivo moi chula a peli!! Xa botamos de menos as túas clases!

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    1. Como non ía contar con vós? Claro que si! Oxalá volvamos compartir clase pronto. Moitas grazas Iria! Un bicazo.

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