15/10/15

Los deberes excesivos, vistos por un niño

15/10/15

M. es un chico de 1º de la ESO. Es despierto, curioso y le encantan los animales, los videojuegos y las historias épicas. Además es muy creativo, y como se le da bien el tema de aprender y hasta las relaciones sociales, M. no suele tener problemas en clase. Sin embargo, el curso pasado, me llamó mucho la atención uno de sus dibujos. Bueno, en realidad, un enorme dibujo con forma de tríptico, lleno de horribles bestias y niños sufriendo, en el que lo primero que vi fue esto:




-M., ¿quién es Ana Demonia? -le pregunté intrigado, mientras recorría con la mirada el dibujo-.
-Ah, sí. Era mi profesora de 3º y 4º -respondió, como si fuera lo más normal del mundo-.

Me quedé embobado durante minutos. No era para menos, porque era una obra digna de El Bosco. Y desde luego, era un dibujo digno de ser estudiado en profundidad por profesores, pedagogos y padres, para una reflexión conjunta sobre el colegio, los métodos de enseñanza, las necesidades de la infancia y, sobre todo, esa tradición llamada Deberes. 

Así que comparto, para que pensemos todos. Y para que opinemos.
Esta es la ilustración al completo (4 folios unidos):



En la imagen se ve una escuela en la que los niños están condenados a hacer deberes como si fueran máquinas; el colegio parece una fábrica gigantesca de fichas de la que es imposible escapar (porque no te dejan), salvo cuando eres adulto; los juguetes y juegos no existen o están bajo llave; cada estancia está vigilada por horribles criaturas y bolas de cristal que lo ven todo; y los niños, que lloran y permanecen encadenados, son sometidos a castigos y amenazas contínuas si no contribuyen al buen funcionamiento de este cruel engranaje.

En la sala principal, los cíclopes voladores se encargan de que los niños
no dejen de hacer aburridas fichas ni un segundo:


Los alumnos rebeldes son encadenados al encerado, pero al lado llaman la atención dos esqueletos colgados: son alumnos de años anteriores. En clase de Ana Demonia no hay escapatoria, y ellos se lo recuerdan a todos. Incluso los cíclopes voladores son castigados si se toman un descanso:


Unas bolas de cristal se desplazan sobre ruedas, para que nadie escape.
Ni siquiera los ambidiestros:

Hay además otras aulas a donde los niños van para memorizarlo todo, todo, todo sobre un tema concreto. En el panel derecho está el Planetarium, al que son lanzados, con traje de astronauta, por un tubo, hasta que un brazo mecánico los engancha y los introduce en el aula. "Aquí -dice M.-, estudian los planetas y las galaxias, y tienen que saberlo todo, porque les hacen examen y les van a preguntar de todo, o sea exageraciones, como ¿cúantas manchas tiene la Luna?, y tienen que saberlo". Los exámenes fluyen por cintas transportadoras, y en el centro hay un perro de tres cabezas (un Can Cerbero!). "Es El Defensor, que se descontroló y ahora va a por un niño. ¿Ves como intenta sujetarlo un cíclope volador?, eso es porque se ha descontrolado". Telita:


En el panel izquierdo, otra aula: la Turbina, para aprendérselo todito de la vida marina.
Las tareas no se acaban, y alguno hasta es perseguido por tiburones:



Quizá os estéis preguntando qué son esos huesos y esas calaveras que a veces se ven. Los niños que se hacen adultos ya no pueden hacer deberes, así que son llevados a la Zona de Mayores, donde se trituran y sus restos salen por un tubo, porque "son el almuerzo de los otros". Mientras, la fábrica de la escuela no para, las fichas se cuentan por millones y los camiones llenan los almacenes que no vemos de Ana Demonia:


Algo va muy mal cuando un niño ve así la escuela. La fantasía era verdad. El impresionante dibujo de M., pese a toda la imaginación que lo impregna, no fue un divertimento sino un modo de soltar y expresar toda la frustración acumulada tras dos cursos sumido en la injusticia de todas las tardes repletas de deberes y sin tiempo para jugar, hacer actividades culturales o relacionarse con otros niños

Con el dibujo que véis no le ayudó nadie. Pero donde sí necesitó siempre ayuda fue con los deberes. Ahí tuvo suerte. Ahí estaba su madre, tooodos los días, renunciando a su tiempo de trabajo y ocio para sentarse con él y explicarle lo que no se le explicaba en clase; lo que él sólo no hubiera podido hacer. Había que dar un temario muy largo, decían, y no había tiempo para explicarlo. Sólo para chaparlo. Flaco favor a los niños. Flaco favor a los adultos del futuro. Flaco favor a la educación

Soy profesor y, aunque no los pongo, no estoy en contra de los deberes. A veces ayudan a crear un hábito de trabajo, o a estimular la responsabilidad en el alumno, o a fijar algo que se ha explicado en clase. Pero sí estoy en contra de los deberes ilimitados, excesivos, rutinarios; de los deberes entendidos como tiempo de clase, como "escuela por la tarde", como "me lo debes y si no tienes tiempo te lo buscas", o como burda "chapatoria" pura y dura... tal y como denunciaba en sus viñetas el italiano Francesco Tonucci.



Los niños ya tienen 6 horas seguidas de clase, y a veces 8. Si este tiempo de trabajo es suficiente para un adulto, ni te cuento para un niño. Porque los niños son niños y deben tener tiempo para vivir la infancia, para aprender a relacionarse con los demás, para probar el deporte, la música, el teatro... Esas cosas que, sin ser matemáticas ni lengua (la Biblia de la educación tradicional), son precisamente las que ayudan a formar el pensamiento, el espíritu crítico, la curiosidad, o las habilidades sociales y emocionales. 

Estoy harto de ver chavales copiándose los deberes o haciéndolos a todo trapo y mecánicamente durante los recreos o las otras materias. ¿Para qué sirve eso? ¿Es justo que luego el profesor se los dé por buenos como al que sí se tomó el trabajo de hacerlos en casa? ¿Ha aprendido algo el alumno? ¿Sabe el profesor si ha tenido dudas, si le ha costado o no, si ha recibido ayuda o lo ha hecho solo? ¿No es injusto que los chavales puedan hacer los deberes o no, dependiendo de si sus padres tienen tiempo, conocimientos o medios económicos para apoyarles? Y por último, cuando hay deberes indiscriminadamente ¿no está el profesor delegando parte del trabajo por el que se le paga? 



Creo que hay que priorizar el trabajo en el aula, porque es ahí donde todo sucede, donde puedes ver cómo enfrentan o eluden; cómo aciertan o se equivocan; si preguntan o callan; si necesitan tu apoyo o lo han asimilado. Y creo también que nuestra tarea no es sólo enseñar una materia, sino motivar, estimular la curiosidad, enseñar sin que sea soporífero o rutinario, alimentar su creatividad y lograr que participen... o que deseen participar de su propio aprendizaje. 

Nuestra tarea es evitar que odien lo que tenemos que enseñarles. Justo lo contrario que Ana Demonia. Y por supuesto, enseñar con afecto. Porque como decía José Luis Sampedro, con afecto se aprende mejor. 

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7 comentarios

  1. Lo cierto es que como M. hay muchos niños. Con poca edad y muchos deberes. Con estrés. Con objetivos imposibles que ni se entienden, ni son coherentes. Ni para ellos, ni para los padres que vemos, impotentes, como se nos escapa entre las manos la infancia de nuestros peques, entre horas de tareas, deberes locos y gritos y regañinas.

    La infancia es también parques. Risas con amigos. Carreras al sol. Recreos de juegos con compañeros. Despreocupación y libertad. Estudiar música, hacer deporte y tener tiempo para cuidar esas amistades que quizá, con suerte, duren toda una vida.

    Los deberes excesivos les dejan a ellos sin tiempo de ser niños, y a los adultos, sin tiempo de ser padres...

    Muy buen post, y unos dibujos (menudo artista!) que resumen lo que muchos padres pensamos y no nos atrevemos a decir en alto.

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  2. Anónimo17/10/15

    Impresionante! Alucino! Por moitos motivos: penso que os deberes, coma ben dis, están ben, pero en cierta medida, para reforzar, para crear un hábito de estudio, unha responsabilidades, etc pero nunca deste éxito excesivo. M, coma tódolos nenos, non pode nin debe estar todo o día dedicado só a unha tarefa, deberes e máis deberes, ten que descansar, desconectar, xogar, sociabilizar, etc. Estes debuxos viunos a protagonista? Ana demonia? Debería. Porque creo que neste caso M, estalle dando unha lección moi grande, chea de creatividade e xenialidade, que lle faría, debería facer pensar e moito no seu mètodo de ensinanza. De M só me cabe decir que me deixou alucinada cos seus debuxos, estou con Co, è un artista e creo que vai chegar moi lonxe! Fdo. S.

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  3. Gracias por compartir vuestras opiniones, tanto de los dibujos como sobre todo del problema que estos ponen sobre la mesa a través de la mirada e imaginación de un niño.

    Respondiendo a S., diré que no, que la profesora nunca vio estas dibujos, pero sí supo, a través de conversaciones con sus padres, los costes que esos deberes excesivos y esa forma de entender la escuela y el tiempo de los niños tenían para M. y los demás alumnos. En su respuesta (la de Ana Demonia) había más indignación que ganas de escuchar, algo que como profesor me molesta, pues daña enormemente a la profesión. Cuando se trabaja con personas (y aquí hablamos de algo más; hablamos de niños, que son las personas de nuestro futuro) debe haber mucha predisposición a escuchar, pues sin esa valiosa información no puedes saber si hay o no la mejora por la que trabajas. Si además hablamos de escuela pública, el profesor pasa a ser alguien pagado por la sociedad y con vocación de servirla; luego, ¿cómo no escucharla? No se trata de que el profe haga lo que los papás le dicen, sino de que muestre diligente disposición a escucharlos, a explicarse, a compartir dudas y problemas y a atender demandas. Esa es también su función, especialmente si hablamos del tutor en el centro, como era el caso.

    De todos modos, he tratado de no individualizar ni dar nombres, porque no se trata de algo puntual, sino de un problema general y grave, como otros muchos, de nuestro sistema educativo. Un sistema que pide a gritos ser revisado de verdad, tal y como se hizo en su día en Finlandia, donde a todas luces han logrado que la educación, lejos de ser un problema, sea uno de los valores y éxitos de los que el país se siente más orgulloso.

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  4. Muchas gracias!
    El dibujo lo hice un día que me quedó tiempo después de acabar los deberes, en 4º de primaria. Tardé 3 días en hacerlo, pero no me importó, porque me gustaba dibujarlo.
    Es verdad que lo pasaba mal las tardes con los deberes, aunque aprendí muchas cosas, pero seguramente también hubiera aprendido con menos deberes y de otra manera.

    Y hablando del dibujo, aún no está acabado. Y cuando lo acabe, a ver si Miguel puede venir a sacarle fotos.

    Un beso a todos.
    M.

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  5. ¡Hola M.!
    Muchas gracias a ti por atreverte a expresarte con un dibujo tan impresionante, y sobre todo por permitirme compartirlo con los seguidores de Caronte. Los que ya lo han visto alucinan y casi siempre, hablando sobre él, adivinan qué tipo de situación puede hacer que un chico represente la escuela así.
    Estoy seguro de que aprendiste mucho aquellos dos cursos; primero, porque invertisteis mucho tiempo de trabajo en casa, y segundo, porque de todo se aprende. Y también estoy seguro de que dibujarlo fue algo emocionante y divertido para ti. Y te imagino perfectamente, inclinado y concentrado sobre el papel, mientras las ideas se agolpan en la mente y una sonrisa vengadora se te dibujaba en los labios. Así que no me extraña que estés pensando en añadir nuevas estancias a La Turbina o El Planetarium, o personajes, o situaciones más propias de Mordor que de una escuela. Y cuando lo acabes, no te quepa ninguna duda, estaré deseando, cámara en mano, que sigas explicándomelo.
    Muak!

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  6. https://www.youtube.com/watch?v=sCsTirDBv7Y
    Este vídeo tamén amosa o excesivo traballo que pode ter un rapaz ao chegar a súa casa. Parécenme moi importante as frases que di ao final, xa que demostran que estes sistemas educativos (levamos varios xa), non solucionan os problemas da educación, polo que había que facer un pacto entre tóda-las forzas políticas dun modelo educativo e que non o elaborase xente allea á educación, senón maestros de diferentes zonas e niveis, (con especial atención a Galicia, Cataluña e País Vasco ou zonas con dialectos, tratando estes) para chegar a un acordo para aproveitar todo o que temos a nivel educativo, que non é pouco: grandes profesores e boas instalacións, polo tanto ten que ser un pacto de todxs para que xs rapaces/rapazas teñan infancia e aprendizaxe á vez. Son compatibles.

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    1. Ola Xoán! Grazas por compartir o vídeo. A verdade é que encaixa moi ben co contido que tratamos aquí. Non estou de acordo con todo. Por exemplo, o normal nun alumno son 5-6 horas de clase, non 8; e no caso do profesor que intervén, flaco favor nos fai cando di que traballa 20 horas á semana... en serio? Xa que se ben as horas de clase adoitan ser, en efecto, 20 á semana, a preparación das clases, as correccións, a busca e adaptación de recursos, a elaboración de materiais, etc, fan que as horas de traballo sexan moitas máis. Pero moitas! Polo menos para min. Pero si estou de acordo no fondo da cuestión: en ocasións os deberes son abusivos, inútiles e/ou inxustos. E nisto, o vídeo resulta eficaz: expón unha realidade, cunha comparación que avergoñaría a calquera adulto.

      Tamén estou de acordo contigo en que os problemas da educación non se resolven co tipo de lei educativa ao que os políticos nos teñen acostumados... Nin moito menos. Ninguén coñece mellor os problemas que os propios profesores e os alumnos, así que estes deben ser os que falen á hora de elaborar as propostas de mellora. Ao final non é máis que unha cuestión de vontade política. Todos sabemos o que falla. Só falta alguén con suficiente valor como para despolitizar (e sobre todo despartidizar) a tarefa de espertar por fin un sistema educativo que leva demasiado tempo aletargado. Algo se move xa entre moitos profesores. Cando logremos espertalo, non vai haber que nos pare! Que empece pronto.

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